CASAS DE ACOGIDA DE ANIMALES ABANDONADOS: UNA OPORTUNIDAD EDUCATIVA


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Antes que nada: gracias a todas aquellas personas anónimas que abrís las puertas de vuestra casa a los animales que más lo necesitan y que, tras ayudarles a recuperarse, les dejáis ir para poder seguir ayudando.

¿Qué es una casa de acogida de animales?

Se trata de un hogar temporal en el que animales que lo necesitan son albergados durante un tiempo hasta que encuentren una familia definitiva. Las familias de acogida dedican parte de su tiempo libre, de forma totalmente desinteresada, a rehabilitar a nivel físico y psicológico a los animales a los que  ayudan. Esta labor debe realizarse con un alto nivel de compromiso, puesto que para un perro o un gato los cambios pueden ser difíciles de afrontar, debiendo evitarse en la medida de lo posible el peregrinaje entre diferentes casas de acogida.

¿Qué puede aportar una casa de acogida a un perro a nivel de comportamiento?

Priorizar la educación por encima del adiestramiento (adaptación más que entrenamiento) llegando más allá en la integración a la vida en familia. Siendo necesarias unas nociones básicas por parte de los nuevos guías, podremos proporcionarle al perro en acogida experiencias en las que aprender de forma amable que la vida en familia es gratificante. También le enseñaremos poco a poco pautas de  conducta  aceptable en diferentes situaciones que se encontrará.

Así, cuando preparamos a un perro para que se adapte más fácilmente a una familia deberíamos tener en cuenta la necesidad de:

Adaptarse a una rutina diaria.

¿Os sucede que vuestro perro sabe que se acerca la hora del paseo? Los perros suelen agradecer la previsibilidad de los eventos del día a día. De esta manera, sus rutinas de actividad, alimentación y descanso se van estableciendo, podemos ayudarles a estar tranquilos en casa y les aliviamos la posible ansiedad ante el descontrol horario. Podemos establecer la secuencia: actividad + alimentación + descanso (mínimo 2 veces al día).

Aprender a estar solo.

Un gran número de perros que han pasado por la experiencia del abandono establecen un vínculo muy intenso con las personas que les acogen. Deberemos tenerlo en cuenta y ayudarle, si es posible, a aprender a estar solo de forma gradual. Fomentaremos momentos de independencia en los que permanezca entretenido en una zona de la casa (podemos también habituarle a estar en un transportín). Si observamos elevadas dificultades o sintomatología ansiosa asociada, no dudemos en consultar con un profesional calificado que pueda ayudarle, si es necesario, farmacológicamente.

Socializarse.

Cualquier perro, provenga de donde provenga, necesita ser socializado en la etapa crítica (3 a 16 semanas aproximadamente). Mientras sea un cachorro deberemos ofrecerle oportunidades suficientes de forma necesaria, pero no nos podemos olvidar de este tema a partir de los 4 meses. El mantenimiento de la adaptación al medio es fundamental para que nuestro perro de acogida siga aceptando las diversas situaciones habituales en nuestra sociedad.

En caso de que la casa de acogida esté ubicada en una zona muy apartada, deberemos hacernos un plan de socialización con visitas de personas a casa, salidas a entornos gradualmente más urbanizados, etc. En caso de no hacer correctamente este proceso, el perro al que queremos ayudar verá limitadas sus opciones. Si tenemos problemas en este proceso, consultemos a un profesional de nuestra zona.



Algunas situaciones clave son:

Interacción con personas: podemos enseñarle a saludar a las personas de forma tranquila premiando comportamientos adecuados, guiando a las otras personas para interactuar de forma relajada y sin sobresaltos con el perro al que estamos ayudando.Interacción con perros: es necesario que le demos oportunidades a nuestro perro de acogida de relacionarse de forma habitual con otros perros. Deberemos tener en cuenta tanto los cruces, como la interacción directa (poder oler, ser olido, juego, etc.).  Si aún no podemos soltar en libertad al perro, podemos acudir a lugares vallados (evitando grandes grupos de perros o perros sobreexcitados) o utilizar una cuerda de 10 metros.Visitas al veterinario: será de gran utilidad para su futura familia, que acudamos repetidamente a un veterinario cercano con la única intención de darle unos cuantos premios. Así evitaremos la asociación de veterinario = dolor y le daremos motivos positivos para alegrarse al entrar.Manipulaciones: gradualmente y con la ayuda de premios, iremos exponiendo al perro a que le toquemos o exploremos en diversas partes del cuerpo que más adelante podrían necesitar ser exploradas: las patas, las orejas, el contorno de los ojos, etc.Jugar de forma adecuada con las personas.

El juego en los perros es importante a cualquier edad, lo importante será saber encontrar con qué tipo de actividad podemos motivar a nuestro perro de acogida. Podéis consultar este artículo para tener más ideas para ofrecerles a los perros que ayudáis. También encontraréis información sobre el concepto de enriquecimiento ambiental.

Pasear de forma tranquila.

El paseo es un momento fundamental en el día a día de cualquier persona que comparte la vida con un perro. Como casa de acogida tenemos una gran responsabilidad en este sentido, enseñando al perro que estamos ayudando a pasear sin tirar, con el material adecuado, sin saltar sobre las personas, sin saludar a todos los perros con los que nos cruzamos. Podemos introducir ejercicios senzillos de comunicación como:

“mira” + “muy bien” + premio (para captar su atención)“vamos” + “muy bien” + premio (para guiarle)“quieto” + “muy bien” + premioLa llamada.

Es un comando difícil de construir a alto nivel, pero imprescindible. Si acabáis de empezar con un perro, deberéis trabajar la llamada tan buen punto os sea posible. Podemos empezar en casa, jugando al escondite para trasladarlo poco a poco a espacios sin distracciones de la calle siempre con una cuerda larga. Después, podemos practicarlo en espacios vallados o en jardines grandes. Iremos añadiendo distracciones, como comida o juguetes, asegurándonos que en caso de error el perro no logra llegar a su objetivo (sin hacernos caso).

Saber estar tranquilo.

Igual de importante o más que jugar con nuestro perro es enseñarle a estar tranquilo en diferentes situaciones. He tenido muchos alumnos que tenían en común 2 cosas: un exceso de actividad cada día y una família que no tenía herramientas para frenar esta actividad en ningún momento del día. Para evitar fomentar el “no parar en todo el día” de nuestro perro de acogida podemos generar momentos de tranquilidad en los que no haya posibilidad de nerviosismo. Una herramienta puede ser utilizar el transportín como momento de relax (una vez ya se ha realizado la adaptación), también es útil en muchos casos sentarnos en un banco tranquilo y descansar juntos. En casos difíciles, deberá realizarse un trabajo especialmente encaminado a lograr este objetivo. ¡Pregúntanos si tu perro de acogida lo necesita!

Me dejo bastantes cosas, pero lo más fundamental es: ir poco a poco y darle el tiempo que necesite para recuperarse.

¿Te encantan los animales y te gustaría echarles una mano? ¿Tienes tiempo pero no puedes adoptar de forma permanente? ¡Puedes ayudar muchísimo siendo casa de acogida!

Si es tu caso, puedes contactar con una de las asociaciones con las que colaboramos.


Y si necesitas más información no dudes en pasar por Spa'l Gos y estaremos encantados de informarte de todo lo que podamos.

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Antonio Miguel Fernández Mesa

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Passeig Cordelles, 29 local 1

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Telf. 640084519